Contra la desinformación, Twitter

Avanzamos hacia una era de la desinformación sistémica, y no es razonable atenuar la gravedad del problema. Desinformación y manipulación la ha habido siempre. Pero ahora contamos con todos los ingredientes suficientes para que sea utilizada como arma de desestabilización electoral, política, social y finalmente institucional. El análisis de datos masivos permite ver qué contenidos generan más impacto, para perfilarlos para cada tipo de usuario; existen herramientas cada vez más precisas para “desnudarnos” y conseguir recrear nuestro perfil personal; finalmente, tienen acceso a cada uno de nosotros para hacernos llegar esos mensajes afilados que nos hacen reaccionar en el sentido deseado por el emisor, porque estamos conectados e interconectados a través de las redes sociales.

Los contenidos que mejor se difunden en redes sociales son los que provocan emociones primarias: los contenidos que generan alegría funcionan mejor que los que generan tristeza o rechazo, pero lo que se viraliza más es la ira, el enfado. El miedo, la ira, el enfado, teclas que acaban creando y activando los sustratos del odio. Y el odio es el aliado perfecto de la simplificación de los problemas, del frentismo, del populismo y por lo tanto del debilitamiento de las instituciones y estructuras democráticas. Y todas esas peligrosas armas vienen utilizándose ya para adelantar los fines políticos o ideológicos de unos u otros, de forma micro y macro, de manera intuitiva, informal, pero también de manera sistemática y orquestada. No, no estamos ante un enemigo menor. Hay que tenerle mucho respeto y asumir que es rival peligroso y poderoso.

Y hay que hacerle frente. Hay respuestas formativas, sociales, políticas y legislativas. Para las respuestas personales, comparto mi propuesta, probablemente paradójica e incluso provocadora: Twitter.

¿El mecanismo principal de protección frente a la desinformación? Alejarse digitalmente de las personas que difunden contenidos “informativos” que provocan emociones primarias. Dejar para esas emociones únicamente los vídeos de gatitos y de bebés.

Eso lleva por tanto a renunciar a utilizar Facebook como fuente para informarse. Puede valer para recibir noticias directamente de medios de comunicación. Pero es un canal realmente malo para forjar opinión y criterio. Facebook es de hecho el vehículo principal de desinformación, por su diseño y funcionamiento: Facebook genera espacios de confianza porque ofrece a sus usuarios espacios protegidos, abierto únicamente a los cercanos. Esa cercanía implica en muchos casos similitud y simpatía ideológica. Las recomendaciones de los cercanos son las que tienen un mayor impacto y eficacia y por eso los contenidos compartidos y retroalimentados por cercanos son los más propensos a la difusión de desinformación. Para reducir desinformación, elimine a los contactos que comparten contenidos con carga ideológica.

Por supuesto, tampoco Whatsapp es la solución. Las tonterías políticas más absurdas y manipuladas se difunden con fruición en los grupos de Whatsapp. Es realmente sano contra la desinformación darse de baja de grupos que comparten información política y social ligada a enfado, indignación o rechazo.

Instagram por el momento no es ni problema ni solución. Está en un mundo bastante alejado de la información y la desinformación. No es foco de problemas, pero tampoco sirve de remedio para atajarlos.

Nos queda Twitter. Empecemos reconociéndolo sin ambages: actualmente Twitter es parte importante del problema de la manipulación y desinformación sistémica. Pero al mismo tiempo es la principal plataforma para liberarse de la desinformación y crecer en criterio de juicio personal. La razón principal: porque se trata de una red abierta, que crea conexiones nuevas desde los RTs, porque se comparten mensajes concisos y claros y, sobre todo, porque en ella están activos periodistas, académicos y expertos.

Paso, a modo de prontuario, mis recetas para convertir a Twitter en un aliado para informarse y adquirir criterio propio sólido, que proteja de la manipulación grosera:

– Empezar a seguir a periodistas que considere que tienen solvencia y prestigio profesional. Lo bueno es que en Twitter están activos los de cualquier medio: prensa escrita, radio, televisión. Cuantos más siga, mejor.

– Dejar de seguir en Twitter a cualquier usuario que insulte a alguien o a algo con lo que no está de acuerdo. No les dé una segunda oportunidad; hay gente interesante de sobra en Twitter.

– Dejar de seguir a gente que no aporta análisis y reflexiones. Los amigos y celebridades ya los encontrará en otras redes sociales. Probablemente no necesita seguir ni a políticos ni a cuentas oficiales de medios de comunicación. Tampoco a periodistas que sólo razonan desde la crítica a rivales.

– Empiece a seguir a los periodistas, académicos, expertos que sean citados, retuiteados o recomendados por periodistas, académicos y expertos solventes.

– Si quiere leer análisis extensos sobre una cuestión de actualidad, no vaya directamente a fuentes, vaya a aquellos artículos o análisis que le recomienden la gente prestigiosa que está siguiendo.

– No entre nunca en un Trending Topic (TT) para informarse sobre una cuestión de rabiosa actualidad. Deje pasar todo por el filtro de las personas que sigue en Twitter.

– Anímese a seguir a corresponsales en el extranjero, a periodistas freelance y a periodistas extranjeros que cubran temas o regiones que le pueden interesar.

– Reitere todo el proceso constantemente, aumentando el número de periodistas y expertos a los que sigue y expulsando a los que no sean capaces de razonar o analizar.

La fuerza que tiene Twitter es que su diseño hace que, si se adopta la dinámica propuesta, la calidad de los contenidos y reflexiones que uno recibe aumenta en cada bucle. Te ofrece la asombrosa oportunidad de aprender con los mejores, de reflexionar con más profundidad sobre las cuestiones relevantes, de evitar simplificaciones burdas de la realidad compleja, de acercarse a las distintas perspectivas de la realidad. Twitter protege contra la desinformación.

Francesc Pujol

Profesor de Reputación y crisis online

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