2 años del Ice Bucket Challenge. ¿Sirvió para algo?

En agosto-septiembre de 2014 vivimos la fiebre del Ice Bucket Challenge. Nuestro TL de Twitter y Facebook inundado de vídeos de famosos dándose un baño de agua helada para sensibilizarnos sobre los sufrimientos ligados a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA, ALS en inglés) y solicitar fondos para esta enfermedad “menos mediática”.

La clave de la viralidad radicaba en que cada persona que asumía el reto y lo compartía retaba a otras tres a sumarse al remojón. Participaban personas anónimas, por supuesto, pero la gracia/suerte/acierto de los promotores fue conseguir involucrar a famosos. Multiplican visibilidad, generan ola, crean “obligación” en los otros famosos e inducen emulación en las personas corrientes.

Como todo fenómeno viral, su vida fue corta. Compartimos datos en su día del impacto en Twitter.

Estos son datos evolución de menciones en redes sociales, de Crimson Hexagon.

als_volume ice bucket challenge virality.

Ya durante la efervescencia del momento se mostró que el efecto en redes sociales se tradujo en aumento notable a donaciones a las asociaciones ELA.

ELA, dos años después

Han pasado dos años y es buen momento para plantear preguntas sobre el impacto a largo plazo de esa exitosa iniciativa. Es lo que ha hecho James Surowieki en un artículo publicado en New Yorker. Aporta datos y respuestas de muchas de las cuestiones que me interesaban, y que comparto a continuación:

  • ¿Qué impacto tuvo en los ingresos de la asociación ELA en 2014?

Los ingresos se multiplicaron por 13. Wow, incremento del 1300% en las ocho semanas del efecto viral.

  • ¿Y el impacto en el interés por el ELA?

ELA (ALS), el quinto término más buscado en Google en 2014.

  • ¿Tuvo impacto en la investigación sobre el ELA?

La asociación multiplicó por tres sus fondos a investigación. Cuenta en el artículo que han llegado resultados gracias a la aceleración dada a la investigación.

  • ¿Y qué pasó con las donaciones en 2015?

Que todavía fueron un 25% superior a las de 2013. Y que consiguió que siguieran haciendo donaciones los menores de 35 años, a los que no llegaban antes del efecto redes sociales.

  • ¿Canibalizó el movimiento pro ELA a las donaciones a otras enfermedades?

Los datos no indican eso, las donaciones subieron globalmente un 6% en 2014 (se supone que en Estados Unidos). Argumenta el autor del artículo que se puede explicar la ganancia neta de donaciones ante el efecto inesperado de una campaña viral.

Leed el artículo (en inglés), vale la pena.

Lo que el Ice Bucket Challenge nos enseña también es que no basta con conocer todos y cada uno de los ingredientes del producto viral. Replicarlo no te conduce casi nunca a un nuevo producto viral. Hacer ajustes para no copiar, tampoco. No hemos tenido en dos años ningún Ice Bucket Challenge 2 a escala global en estos dos años, y no será porque otras ONG y entidades sin afán de lucro lo hayan intentado. Si hay una ley en redes sociales es que no hay que confiar a los que proponen y garantizan un producto viral (antes de que lo sea).

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