14 consejos de Francisco útiles para la comunicación interna cercana

Me ha impresionado el tercer capítulo de la Exhortación Apostólica del papa Francisco Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), que lleva por título “El anuncio del Evangelio”. En él el papa expone cómo transmitir a Jesucristo tanto a los propios cristianos como a los que quieren conocerlo.

Además de lo que ese contenido puede sugerir al creyente cristiano, me ha sorprendido la vitalidad, frescura y sentido práctico de las recomendaciones que da a los sacerdotes para su predicación dominical en las homilías (apartado II del capítulo III). Ese apartado está cargado de propuestas de comunicación que seremos muchos los que lo agradeceremos si los párrocos las ponen en práctica.

Contienen propuestas de comunicación que son ampliamente válidas fuera del contexto religioso. Es por este motivo que me he permitido recuperarlas para compartirlas como propuestas de comunicación para el ámbito profesional.

He adaptado la formulación a categorías de comunicación generales de manera que puedan ser leídas por todos sin requerir del lector ni conocimientos ni cultura cristiana o eclesiástica.

Al mismo tiempo, la formulación que mostramos es tan cercano al original, que considero que no he traicionado el sentido original del autor. Simplemente, percibo que su validez y utilidad va más allá de una buena comunicación desde el púlpito.

He identificado 14 recomendaciones claras, concretas y prácticas.

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La comunicación interna cercana

El contexto original en el que las recomendaciones han sido formuladas supone un marco propio e impone las restricciones en las que este estilo de comunicación puede aplicarse con coherencia y por lo tanto con opciones de mejorar el resultado comunicativo. Lo hemos denominado como el ámbito de la “comunicación cercana”.

El contexto de la predicación de la homilía nos sitúa en el ámbito de la comunicación interna, en la que el que comunica comparte proyecto y visión con los que escuchan. Además, el que comunica cuenta, además de una cierta autoridad formal, con una potestad moral y ascendente sobre su audiencia. Pero en ese ámbito (tal como lo plantea Francisco), el que comunica no impone, sino que “transmite ánimo, aliento, fuerza, impulso” (p. 139). Por eso es una comunicación de cercanía.

La imagen que utiliza Francisco para manifestar el lugar natural de este tipo de comunicación es la conversación y enseñanza de la madre con el hijo.

definicion de comunicacion interna cercana papa francisco alegria evangelio.

Este tipo de comunicación cercana no es de evidencia el que se practica en todos los ámbitos profesionales. Sería por lo tanto contraproducente proponer y seguir este estilo de comunicación en organizaciones que practican un estilo de comunicación jerárquico y unidireccional. En cambio, sí que puede aportar propuestas de mejora útiles para aquellos ámbitos y organizaciones con un estilo de comunicación más participativo y con estructuras de gestión más basadas en colaboración y confianza.

Mostramos algunos campos en los que creemos que es más frecuente la práctica de la comunicación interna cercana.

ambitos de aplicacion de la comunicacion cercana papa francisco

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En otros casos es muy probable que no tenga sentido aplicar planteamientos de comunicación interna cercana de manera sistemática, porque sería inconsistente con el marco laboral aplicado. Aun en ese caso, es muy probable que el uso de alguno de los 14 consejos permita mejorar la calidad de la comunicación.

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14 consejos de Francisco útiles para la comunicación interna cercana.

Mostramos en la siguiente infografía los 14 consejos principales que nosotros hemos identificado.

Todos proceden del texto mencionado, La alegría del Evangelio. Sin embargo, no aparecen en el mismo orden que el que nosotros proponemos.

En la última sección de este post damos las referencias al texto en el que se encuentran cada uno de los 14 consejos. Mostramos además el texto de acompañamiento que permite entender mejor el sentido de las propuestas de Francisco.

infografia 14 consejos de papa francisco para comunicacion cercana

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Los 14 consejos de comunicación: fuente y contexto

1. Escucha antes de hablar

El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar.

Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo. De esa manera, descubre «las aspiraciones, las riquezas y los límites, las maneras de orar, de amar, de considerar la vida y el mundo, que distinguen a tal o cual conjunto humano», prestando atención «al pueblo concreto con sus signos y símbolos, y respondiendo a las cuestiones que plantea».

Esta preocupación no responde a una actitud oportunista o diplomática, sino que es profundamente religiosa y pastoral. En el fondo es una «sensibilidad espiritual para leer en los acontecimientos el mensaje de Dios» y esto es mucho más que encontrar algo interesante para decir.

Entonces, la preparación de la predicación se convierte en un ejercicio de discernimiento evangélico, donde se intenta reconocer —a la luz del Espíritu— «una llamada que Dios hace oír en una situación histórica determinada; en ella y por medio de ella Dios llama al creyente»

Francisco, EG, p. 154

2. Comunica con planteamiento dialogante

Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras.

Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo.

En la homilía, la verdad va de la mano de la belleza y del bien. No se trata de verdades abstractas o de fríos silogismos, porque se comunica también la belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien.

Francisco, EG, p. 142

3. Muestra cercanía

Así como a todos nos gusta que se nos hable en nuestra lengua materna, así también en la fe nos gusta que se nos hable en clave de «cultura materna», en clave de dialecto materno (cf. 2 M 7,21.27), y el corazón se dispone a escuchar mejor.

Esta lengua es un tono que transmite ánimo, aliento, fuerza, impulso.

140. Este ámbito materno-eclesial en el que se desarrolla el diálogo del Señor con su pueblo debe favorecerse y cultivarse mediante la cercanía cordial del predicador, la calidez de su tono de voz, la mansedumbre del estilo de sus frases, la alegría de sus gestos.

Aun las veces que la homilía resulte algo aburrida, si está presente este espíritu materno-eclesial, siempre será fecunda, así como los aburridos consejos de una madre dan fruto con el tiempo en el corazón de los hijos.

141. Uno se admira de los recursos que tenía el Señor para dialogar con su pueblo, para revelar su misterio a todos, para cautivar a gente común con enseñanzas tan elevadas y de tanta exigencia. Creo que el secreto se esconde en esa mirada de Jesús hacia el pueblo, más allá de sus debilidades y caídas

El Señor se complace de verdad en dialogar con su pueblo y al predicador le toca hacerle sentir este gusto del Señor a su gente.

Francisco, EG, p. 139 y 140

4. Usa un lenguaje positivo

Otra característica es el lenguaje positivo. No dice tanto lo que no hay que hacer sino que propone lo que podemos hacer mejor.

En todo caso, si indica algo negativo, siempre intenta mostrar también un valor positivo que atraiga, para no quedarse en la queja, el lamento, la crítica o el remordimiento.

Además, una predicación positiva siempre da esperanza, orienta hacia el futuro, no nos deja encerrados en la negatividad.

Francisco, EG, p. 159

5. Autenticidad

Quien quiera predicar, primero debe estar dispuesto a dejarse conmover por la Palabra y a hacerla carne en su existencia concreta.

Por todo esto, antes de preparar concretamente lo que uno va a decir en la predicación, primero tiene que aceptar ser herido por esa Palabra que herirá a los demás,

También en esta época la gente prefiere escuchar a los testigos: «tiene sed de autenticidad

No se nos pide que seamos inmaculados, pero sí que estemos siempre en crecimiento, que vivamos el deseo profundo de crecer en el camino del Evangelio, y no bajemos los brazos.

Francisco, EG, p. 149-151

6. Descubre cuál es el mensaje central

Ante todo conviene estar seguros de comprender adecuadamente el significado de las palabras que leemos. Quiero insistir en algo que parece evidente pero que no siempre es tenido en cuenta

Por más que nos parezca entender las palabras, que están traducidas a nuestra lengua, eso no significa que comprendemos correctamente cuanto quería expresar el escritor sagrado.

Pero la tarea no apunta a entender todos los pequeños detalles de un texto, lo más importante es descubrir cuál es el mensaje principal, el que estructura el texto y le da unidad.

Si el predicador no realiza este esfuerzo, es posible que su predicación tampoco tenga unidad ni orden; su discurso será sólo una suma de diversas ideas desarticuladas que no terminarán de movilizar a los demás.

El mensaje central es aquello que el autor en primer lugar ha querido transmitir, lo cual implica no sólo reconocer una idea, sino también el efecto que ese autor ha querido producir.

Francisco, EG, p. 147

7. Comunica la síntesis

Donde está tu síntesis, allí está tu corazón.

La diferencia entre iluminar el lugar de síntesis e iluminar ideas sueltas es la misma que hay entre el aburrimiento y el ardor del corazón.

Francisco, EG, p. 143

8. Habla con imágenes

Uno de los esfuerzos más necesarios es aprender a usar imágenes en la predicación, es decir, a hablar con imágenes.

A veces se utilizan ejemplos para hacer más comprensible algo que se quiere explicar, pero esos ejemplos suelen apuntar sólo al entendimiento; las imágenes, en cambio, ayudan a valorar y aceptar el mensaje que se quiere transmitir.

Una imagen atractiva hace que el mensaje se sienta como algo familiar, cercano, posible, conectado con la propia vida. Una imagen bien lograda puede llevar a gustar el mensaje que se quiere transmitir, despierta un deseo y motiva a la voluntad

Francisco, EG, p. 157

9. Emplea un lenguaje sencillo

La sencillez tiene que ver con el lenguaje utilizado. Debe ser el lenguaje que comprenden los destinatarios para no correr el riesgo de hablar al vacío.

Frecuentemente sucede que los predicadores usan palabras que aprendieron en sus estudios y en determinados ambientes, pero que no son parte del lenguaje común de las personas que los escuchan. Hay palabras propias de la teología o de la catequesis, cuyo sentido no es comprensible para la mayoría de los cristianos.

El mayor riesgo para un predicador es acostumbrarse a su propio lenguaje y pensar que todos los demás lo usan y lo comprenden espontáneamente.

Si uno quiere adaptarse al lenguaje de los demás para poder llegar a ellos con la Palabra, tiene que escuchar mucho, necesita compartir la vida de la gente y prestarle una gustosa atención.

Francisco, EG, p. 158

10-12. Claridad, unidad temática, orden claro

La sencillez y la claridad son dos cosas diferentes. El lenguaje puede ser muy sencillo, pero la prédica puede ser poco clara.

Se puede volver incomprensible por el desorden, por su falta de lógica, o porque trata varios temas al mismo tiempo.

Por lo tanto, otra tarea necesaria es procurar que la predicación tenga unidad temática, un orden claro y una conexión entre las frases, de manera que las personas puedan seguir fácilmente al predicador y captar la lógica de lo que les dice.

Francisco, EG, p. 159

13. Nunca respondas a preguntas que nadie se hace

En esta búsqueda es posible acudir simplemente a alguna experiencia humana frecuente, como la alegría de un reencuentro, las desilusiones, el miedo a la soledad, la compasión por el dolor ajeno, la inseguridad ante el futuro, la preocupación por un ser querido, etc.; pero hace falta ampliar la sensibilidad para reconocer lo que tenga que ver realmente con la vida de ellos.

Recordemos que nunca hay que responder preguntas que nadie se hace;

Tampoco conviene ofrecer crónicas de la actualidad para despertar interés: para eso ya están los programas televisivos.

Francisco, EG, p. 154

14. Di mucho en pocas palabras

«Resume tu discurso. Di mucho en pocas palabras» (Si 32,8).

Debe ser breve y evitar parecerse a una charla o una clase.

El predicador puede ser capaz de mantener el interés de la gente durante una hora, pero así su palabra se vuelve más importante que la celebración de la fe. Si la homilía se prolongara demasiado, afectaría dos características de la celebración litúrgica: la armonía entre sus partes y el ritmo.

Francisco, EG, p. 155

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Acceso al texto completo de la exhortación apostólica La alegría del Evangelio

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Análisis hecho por @NewsReputation

Puede hacer uso de la infografía y del contenido de este post. Si publica en un soporte digital, debe incluir un enlace a esta entrada.

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